
El envasado primario se enfrenta a retos particulares en la industria farmacéutica. Además de una detección de objeto precisa y un control de calidad fiable, los componentes del sistema deben cumplir las normas de higiene y seguridad más estrictas. Incluso las desviaciones más pequeñas pueden repercutir en la seguridad del producto y el cumplimiento de la normativa.
Los sensores que se utilizan en la proximidad directa del contacto con el producto deben ser resistentes a los productos de limpieza y desinfectantes. Los modelos con carcasa de acero inoxidable y clase de protección IP69K cumplen estos requisitos y, además, están certificados por Ecolab para ciclos intensivos de lavado y limpieza. Esto las hace adecuadas para su uso en entornos de producción asépticos, como es habitual en la tecnología de llenado y envasado de productos farmacéuticos.
Un ejemplo es el sensor réflex con supresión de fondo P2KH002. Gracias a su formato compacto en tamaño 2K, también puede instalarse en espacios reducidos. Las robustas soluciones de sensores con IO-Link 1.1 también ofrecen funciones de diagnóstico ampliadas y una parametrización sencilla. Estas tecnologías garantizan una detección de objeto precisa incluso con materiales de embalaje brillantes, reflectantes o variables.
Los sensores optoelectrónicos para entornos difíciles y de limpieza intensiva se utilizan en particular en las siguientes áreas del envasado primario farmacéutico:
En el envasado primario de la industria farmacéutica, la precisión y la higiene deben ir de la mano. Los sensores de acero inoxidable con protección IP69K y una interfaz IO-Link combinan estos requisitos y permiten una garantía de calidad fiable desde el primer contacto con el producto. Por tanto, contribuyen de forma decisiva al cumplimiento de los requisitos normativos y a la seguridad de los productos farmacéuticos finales.