
Un usuario del sector de la tecnología de automatización se dirigió a wenglor con esta pregunta. Su tarea: en un sistema de control de expulsión debían detectarse de forma fiable piezas metálicas con un diámetro de unos 18 milímetros. Sin embargo, el espacio de instalación era tan limitado que el sensor tenía que montarse directamente delante del objeto. Aquí es precisamente donde muchas soluciones estándar llegan a sus límites.
La llamada zona ciega desempeña un papel decisivo en estas aplicaciones. Describe la zona situada directamente delante de la óptica del sensor en la que no es posible una detección clara. Si el objeto (en el caso de un sensor réflex) o el espejo (en el caso de un sensor retro-réflex) están muy cerca del emisor, el haz de luz reflejado ya no llega al receptor debido a que el ángulo de triangulación es demasiado pequeño. En la práctica, esto suele dar lugar a una conmutación incorrecta o a que las piezas pasen desapercibidas en el proceso de producción.
En las líneas de producción modernas, a menudo apenas queda espacio para instalar sensores adicionales. Sin embargo, los componentes deben reconocerse con precisión para controlar los procesos de forma fiable o evitar rechazos. Los sensores réflex o los sensores difusos clásicos con sistema óptico de dos lentes requieren una cierta distancia para garantizar que el haz de luz reflejado llegue al receptor de forma fiable. Si el objeto o el espejo están demasiado cerca, caen en la zona ciega y no se detectan.
Esta era precisamente la situación en esta aplicación: una distancia de detección muy corta, superficies metálicas y parcialmente reflectantes y poco espacio para la instalación. Por tanto, se necesitaba una solución de sensor que funcionara con fiabilidad, aunque sólo hubiera unos milímetros entre el objeto y el sensor.

El sensor retro-réflex P1KK de wenglor ofrece la solución adecuada para estos requisitos. Su diseño con óptica monolente garantiza que los haces emisor y receptor se guíen a través de la misma lente, lo que permite colocar el espejo muy cerca del emisor. Esto significa que no hay zona muerta delante del frontal del sensor y que los objetos pueden detectarse con fiabilidad incluso a distancias de cero a cuarenta milímetros.
Además de un guiado preciso de la luz, el P1KK ofrece un filtro de polarización integrado que suprime las reflexiones parásitas. Ni siquiera las superficies muy brillantes, pulidas o cromadas afectan a la detección. Además, su formato compacto facilita su integración en máquinas de espacio reducido o su reequipamiento.
Los parámetros del sensor se pueden ajustar digitalmente y los datos de diagnóstico se pueden supervisar en tiempo real a través de IO-Link. Esto ahorra tiempo durante la puesta en marcha y garantiza una mayor transparencia durante el funcionamiento.
El P1KK ofrece una gran fiabilidad y flexibilidad de proceso, especialmente cuando es necesario detectar con fiabilidad materiales transparentes a corta distancia.
Las ventajas de un vistazo:
Esto hace que el P1KK sea ideal para aplicaciones como
Siempre que los sensores tengan que trabajar directamente delante del objeto, el P1KK muestra sus puntos fuertes. Detecta objetos con fiabilidad, aunque la distancia disponible sea mínima. Su óptica monolente especial elimina la zona ciega, garantizando una detección estable y precisa. En combinación con su diseño compacto y su alta fiabilidad de proceso, el sensor retro-réflex P1KK ofrece una solución de alto rendimiento para aplicaciones en las que cada milímetro cuenta.